¿Qué Pasó? Noticias

Otro ángulo de la noticia

Nacional

La gordofobia: una forma de discriminación que hiere desde la infancia

Comparte

* La violencia y el rechazo hacia las personas con obesidad afectan su autoestima y confianza, desde la niñez hasta la adultez, perpetuando un ciclo de discriminación que involucra a la sociedad, la familia e incluso al sistema médico

Por Fernando Olivas Ortiz

Estado de México.- Fecha: 22 de agosto de 2025 La gordofobia, entendida como el prejuicio y la discriminación hacia las personas con sobrepeso u obesidad, es una problemática social que trasciende edades, géneros y contextos. Desde la infancia, las personas con exceso de peso enfrentan burlas, apodos despectivos y un rechazo que puede provenir de sus propios círculos cercanos, como la familia, los amigos o la escuela. Este tipo de violencia, que puede manifestarse en comentarios hirientes, exclusión social o incluso negligencia médica, tiene un impacto profundo en la autoestima y la confianza de quienes la padecen, marcando sus vidas de manera significativa.

Desde pequeños, los niños con sobrepeso son blanco de motes y apodos que, aunque a veces se dicen en tono de broma, dejan heridas emocionales duraderas. Frases como “gordito”, “lechón” o “bolita” suelen ser utilizadas incluso por familiares, quienes, sin medir el impacto, perpetúan un estigma que refuerza la idea de que el cuerpo de estos niños es motivo de burla. Según estudios de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el acoso escolar relacionado con el peso afecta al 30% de los niños con obesidad, lo que incrementa el riesgo de depresión, ansiedad y baja autoestima

“En la escuela me llamaban ‘el gordo’ y en casa mis tíos hacían comentarios sobre mi peso en las reuniones. Creces pensando que algo está mal contigo”, relata Javier, un joven de 24 años que desde los 8 enfrentó burlas por su cuerpo. Estas experiencias no solo afectan la percepción personal, sino que también generan inseguridad en las interacciones sociales, dificultando la formación de relaciones saludables.

La familia, que debería ser un refugio, a menudo se convierte en un espacio donde la gordofobia se normaliza. Los apodos, las comparaciones con otros niños o los comentarios sobre la comida consumida (“¿vas a comer eso?”) refuerzan un entorno de juicio constante. Este comportamiento no solo mina la confianza de las personas con sobrepeso, sino que también perpetúa estereotipos que asocian el peso con la falta de voluntad o disciplina.

En el ámbito social, la gordofobia se manifiesta en la exclusión de actividades, la falta de representación positiva en medios de comunicación y la constante presión por alcanzar un “cuerpo ideal”. Las personas con obesidad son frecuentemente estigmatizadas como poco saludables o menos capaces, lo que limita sus oportunidades en entornos laborales, educativos y sociales.

Uno de los aspectos más alarmantes de la gordofobia es su presencia en el ámbito médico. Profesionales de la salud, en lugar de ofrecer un trato empático, a menudo reducen cualquier problema de salud al peso del paciente, ignorando otras posibles causas. “Fui al doctor por un dolor de espalda y lo único que me dijo fue que bajara de peso, sin hacerme estudios”, comparte Ana, de 35 años. Este tipo de experiencias no solo desalienta a las personas a buscar atención médica, sino que también refuerza la percepción de que su cuerpo es inherentemente defectuoso.

Un informe de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) señala que el 70% de las personas con obesidad han enfrentado algún tipo de discriminación en consultas médicas, lo que incluye comentarios despectivos o la negación de tratamientos por su peso. Esta situación agrava los problemas de salud, ya que muchas personas evitan acudir al médico por miedo al juicio.

La gordofobia no solo afecta la percepción externa, sino que internaliza un sentimiento de insuficiencia. Las personas con sobrepeso a menudo luchan con la autoaceptación, enfrentándose a una sociedad que les dice que no encajan. Esto puede derivar en trastornos alimenticios, depresión o aislamiento social. En el caso de los niños, la falta de apoyo emocional puede llevar a problemas de desarrollo psicosocial, afectando su desempeño académico y su capacidad para relacionarse.

Combatir la gordofobia requiere un esfuerzo colectivo que promueva la empatía y la inclusión. Desde el ámbito familiar, es crucial evitar comentarios que estigmaticen el peso y fomentar una relación saludable con el cuerpo y la comida. En las escuelas, los programas de sensibilización pueden reducir el acoso escolar, mientras que en el sistema médico, la capacitación en trato digno es esencial para garantizar una atención justa.

Organizaciones como la Red por la Diversidad Corporal en México abogan por visibilizar la gordofobia como una forma de discriminación que debe ser erradicada. “No se trata solo de aceptar cuerpos diversos, sino de entender que todas las personas merecen respeto, independientemente de su apariencia”, afirma Laura Gómez, activista de esta red.

La gordofobia no es un problema menor; es una forma de violencia que afecta a millones de personas desde la infancia. Cambiar esta realidad implica cuestionar los prejuicios arraigados en la sociedad y construir un entorno donde el valor de una persona no se mida por su peso, sino por su humanidad.


Comparte

DEJAR UNA RESPUESTA

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *