* Aunque los videos y nuevas tecnologías transformaron la forma de capturar la realidad, la fotografía mantiene su valor histórico y social
Por Fernando Olivas Ortiz
CDMX. – Este 19 de agosto se celebra el Día Mundial de la Fotografía, en conmemoración del daguerrotipo inventado por Louis Daguerre en 1839
Durante décadas, el fotógrafo ocupó un lugar privilegiado e irremplazable en la documentación de las distintas etapas de la vida de la ciudadanía.
En lo personal y familiar registró nacimientos, bodas, retratos de estudio y momentos íntimos que se convirtieron en memoria tangible.
En la vida pública, su trabajo fue aún más decisivo: dejó constancia de manifestaciones, actos oficiales, tragedias, logros deportivos y transformaciones urbanas que de otra manera se habrían diluido en el olvido.
Esa centralidad se mantuvo hasta la llegada de los videos, las cámaras digitales, los teléfonos inteligentes y las plataformas que permiten a cualquier persona capturar y difundir imágenes de manera inmediata.
Estas nuevas formas de registro democratizaron la captura de la vida cotidiana y, en muchos ámbitos, desplazaron al profesional. Sin embargo, la fotografía no desapareció.
Al contrario, en el periodismo continúa siendo una actividad ampliamente reconocida por la sociedad.
La imagen fija conserva cualidades que el movimiento no siempre iguala: la capacidad de detener el tiempo, de sintetizar una emoción o un acontecimiento en un solo fotograma y de convertirse en documento histórico perdurable.
Los fotoperiodistas siguen arriesgando su seguridad para mostrar realidades que de otro modo permanecerían ocultas, y sus trabajos siguen generando impacto, debate y memoria colectiva.
El 19 de agosto se celebra en todo el mundo el Día Mundial de la Fotografía, fecha que recuerda la presentación pública del daguerrotipo por Louis Daguerre en 1839, hito que marcó el nacimiento de la fotografía moderna.
En gran parte de América Latina y México, el 20 de febrero se reconoce además como el Día Internacional del Fotógrafo y Camarógrafo, un reconocimiento adicional a quienes dedican su oficio a registrar la realidad.
Más de 180 años después de aquella invención, el fotógrafo profesional no ha perdido su relevancia. Aunque ya no es el único que puede captar la vida actual, su mirada entrenada, su criterio ético y su capacidad para transformar un instante en testimonio siguen siendo indispensables, especialmente en el periodismo.
La fotografía, lejos de quedar relegada, se reafirma como un lenguaje poderoso que acompaña y explica el devenir de las sociedades.










