* Cada lunes —o el primer día hábil—, los alumnos participan en honores cívicos que incluyen el saludo a la bandera
Por Fernando Olivas Ortiz
La bandera de México se considera una de las más bonitas del mundo, gracias a su vibrante tricolor —verde, blanco y rojo— y al poderoso escudo central con el águila devorando una serpiente sobre un nopal, símbolo que evoca la fundación de Tenochtitlán y la identidad mexica.
Muchos mexicanos y observadores internacionales la destacan por su diseño armónico, su carga histórica y su capacidad para inspirar orgullo patrio, al punto de que en encuestas y opiniones populares ha sido calificada como la más hermosa del planeta.
Su trascendencia histórica es profunda: surgió formalmente con el Plan de Iguala en 1821, cuando el Ejército Trigarante adoptó los colores que representaban la independencia (verde), la religión (blanco) y la unión entre mexicanos (rojo). Desde entonces, ha evolucionado en su escudo, pero mantiene su esencia como emblema de soberanía, libertad y unidad nacional a lo largo de guerras, reformas y revoluciones.
Hoy, junto al escudo y el himno, forma parte de los símbolos patrios que representan los valores y la historia del pueblo mexicano.

Desde la infancia, en las escuelas de educación primaria se inculca el respeto y el amor a la bandera mediante la ceremonia semanal de izamiento y arriamiento, obligatoria por ley en todos los planteles educativos del país (públicos y privados).
Cada lunes —o el primer día hábil—, los alumnos participan en honores cívicos que incluyen el saludo a la bandera, la entonación del Himno Nacional y el izamiento solemne, fomentando el culto y el respeto a estos emblemas.
Esta práctica, regulada en la Ley sobre el Escudo, la Bandera y el Himno Nacionales, refuerza el sentimiento de pertenencia y patriotismo desde temprana edad.
La Ley sobre el Escudo, la Bandera y el Himno Nacionales (publicada en 1984 y con reformas hasta 2025) es de orden público y regula sus características, uso, difusión y honores. Complementa el Reglamento expedido en septiembre de 2025, que detalla protocolos para su reproducción, izamiento, porte por escoltas y uso en actos cívicos o comerciales, siempre promoviendo el respeto y evitando profanaciones.
No basta con respetar la bandera: ¡hay que defenderla! Como símbolo de nuestra independencia, integridad territorial y valores compartidos, defenderla implica proteger su dignidad, honrarla en actos cotidianos y transmitir su significado a las nuevas generaciones.
En un mundo cambiante, la bandera nos recuerda que México es una nación libre, soberana y unida bajo sus colores. ¡Viva México! .














