Por Fernando Olivas Ortiz
La Lengua de Señas Mexicana (LSM) es una herramienta fundamental para garantizar que las personas sordas tengan acceso a la información y puedan participar plenamente en distintos espacios de la vida cotidiana. Sobre este tema conversé con la intérprete Gabriela Ambriz, quien compartió su experiencia y la importancia de seguir promoviendo su uso.
Durante nuestra charla, Gabriela Ambriz explicó que la Lengua de Señas Mexicana no beneficia únicamente a las personas sordas, sino también a familiares, amigos, compañeros de trabajo y a todas aquellas personas que interactúan con quienes utilizan este idioma.
Destacó que contar con información de primera mano es un derecho para la comunidad sorda, por lo que el uso de la LSM contribuye a eliminar barreras de comunicación.
Interpretación en evento del CNTE
En esta ocasión coincidimos durante un evento de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), donde Gabriela Ambriz participó como intérprete de Lengua de Señas Mexicana.
Me explicó que su labor consiste en hacer accesible la información para docentes, estudiantes y asistentes con sordera o hipoacusia, permitiéndoles seguir el desarrollo de las actividades y conocer los temas que se exponen en igualdad de condiciones.
Uno de los puntos que consideró importante aclarar es que la forma correcta de referirse a este idioma es Lengua de Señas Mexicana, y no “lenguaje de señas”.
Señaló que se trata de una lengua reconocida oficialmente en México, por lo que utilizar el término adecuado también contribuye a darle el valor que merece.
Una herramienta útil para muchas personas
Además de la comunidad sorda, Gabriela Ambriz comentó que la Lengua de Señas Mexicana también puede ser de gran ayuda para personas que han ido perdiendo capacidad auditiva con el paso del tiempo.
Añadió que la comunicación mediante señas, expresiones faciales y lenguaje corporal facilita la interacción diaria y favorece una sociedad más incluyente.
Después de escuchar su experiencia, queda claro que ampliar el conocimiento y la enseñanza de la Lengua de Señas Mexicana representa una oportunidad para reducir barreras de comunicación y hacer que cada vez más personas puedan acceder a la información y participar plenamente en los distintos ámbitos de la sociedad.












