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Desinformación oficial sobre el derrame pone en el banquillo de los acusados a Petróleos mexicanos

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*Derrame en el Golfo: 600 km contaminados entre versiones contradictorias y denuncias de abandono

*El derrame de petróleo ha afectado gravemente costas, economía y salud en Veracruz y Tabasco, mientras autoridades minimizan el impacto y atribuyen causas diversas.

Ciudad de México. – Investigaciones independientes y pobladores señalan fallas de Pemex, opacidad informativa y una respuesta insuficiente ante un daño ambiental persistente.

Por el Equipo

Ciudad de México, 30 de marzo de 2026. Un derrame de petróleo en el Golfo de México ha contaminado más de 600 kilómetros de litoral en Veracruz y Tabasco, afectando ecosistemas, economía pesquera y comunidades costeras, mientras persisten contradicciones entre las versiones oficiales y los hallazgos de investigaciones independientes sobre su origen y magnitud.

Petróleos Mexicanos (Pemex) informó que ha recolectado al menos 128 toneladas de residuos con hidrocarburo en más de 165 kilómetros de costa, como parte de un operativo coordinado con dependencias federales, incluyendo la Secretaría de Marina, Semarnat y Profepa, las cuales mantienen un monitoreo permanente del incidente.

Desde el ámbito federal, la Secretaría de Marina ha señalado que el derrame podría tener tres fuentes: un vertimiento ilegal de una embarcación, así como emanaciones naturales de chapopoteras en la Sonda de Campeche, descartando preliminarmente un daño ambiental severo y atribuyendo el fenómeno a causas mixtas aún en investigación.

No obstante, reportes periodísticos y análisis satelitales independientes ubican el posible origen en infraestructura petrolera cercana a la plataforma Akal-C, donde un buque de mantenimiento de Pemex permaneció varios días en la zona del derrame, lo que contradice la versión oficial que deslinda a la empresa estatal.

Asimismo, investigaciones ambientales señalan antecedentes de fugas en el complejo Cantarell desde 2023, lo que refuerza la hipótesis de fallas estructurales acumuladas y pone en duda la explicación de causas exclusivamente naturales o externas al sistema de extracción petrolera.

En paralelo, la falta de información clara sobre el volumen derramado, las causas y los riesgos ambientales ha generado inconformidad social, ya que comunidades afectadas denuncian opacidad en la gestión del desastre y ausencia de estudios públicos que dimensionen el impacto real.

Habitantes de zonas costeras de Veracruz han señalado que la contaminación persiste sin atención suficiente, con afectaciones a la salud como problemas gastrointestinales y riesgos por consumo de productos pesqueros contaminados, además de la falta de información preventiva por parte de autoridades.

Pescadores y pobladores también reportan pérdidas económicas ante la caída de la actividad turística y pesquera, así como la incertidumbre sobre la duración de la contaminación, lo que ha obligado a algunas comunidades a continuar trabajando en condiciones de riesgo.

De acuerdo con testimonios recogidos en reportajes, algunas comunidades han iniciado labores de limpieza por cuenta propia y sin equipo especializado, mientras el hidrocarburo continúa llegando a playas previamente atendidas, lo que evidencia la persistencia del daño ambiental y la insuficiencia de las acciones oficiales.

El derrame ha provocado afectaciones a fauna marina y áreas naturales protegidas, además de impactar directamente a miles de familias que dependen del Golfo, en un contexto donde crecen las exigencias de transparencia, reparación del daño y esclarecimiento de responsabilidades.


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