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América, sin Mundial y sin respuestas

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* América llegó anímicamente tocado tras la final de liga perdida apenas una semana antes

Por: Jorge Omar Vázquez Varela

Lo que se vivió anoche en el BMO Stadium de Los Ángeles fue un golpe directo a la grandeza del América. El “play-in” para el Mundial de Clubes, un partido que se jugó más por intereses comerciales que por el honor deportivo, terminó exhibiendo las carencias y la fragilidad de un equipo que, aunque tricampeón de liga, sigue sin demostrar nada reciente en el ámbito internacional.

El América cayó 2-1 frente al LAFC en un partido que, desde su concepción, parecía más un negocio de marketing que un compromiso serio. La FIFA y la Concacaf vieron en este duelo una oportunidad para llenar estadios, vender derechos de televisión y generar ingresos, pero no consideraron el desgaste ni el impacto real para los clubes involucrados. El resultado: un partido innecesario que terminó costándole caro a uno de los equipos más grandes del continente.

No obstante, el contexto no explica todo. André Jardine, el técnico del América, también cometió errores importantes. Tras adelantarse en el marcador gracias a un penal bien cobrado por Brian Rodríguez, decidió retroceder líneas y entregarle la iniciativa al LAFC. Fue un planteamiento que, en lugar de consolidar la ventaja, permitió que el rival creciera. El empate de Igor Jesús llegó en el tiempo agregado tras un tiro de esquina mal defendido, y ya en tiempos extra, Denis Bouanga sentenció el partido con el gol que clasificó a los angelinos.

Además, no puede ignorarse que este América llegó anímicamente tocado tras la final de liga perdida apenas una semana antes. El equipo no tuvo la fortaleza mental ni el carácter necesarios para sobreponerse a ese golpe reciente y para manejar un partido que, aunque comercialmente impuesto, representaba una oportunidad internacional de prestigio.

A esto se suma un problema de actitud y exceso de confianza. El América parecía sentirse ya en el Mundial antes de jugar el partido, y esa sensación terminó costándoles caro. Hoy el club es sinónimo de burlas y críticas, precisamente por esa soberbia que no supo respaldar en la cancha.

El golpe duele más cuando se ve el palmarés reciente: un América tricampeón de liga que no ha logrado trasladar esa supremacía al ámbito internacional. Es un gigante en casa, pero aún tiene cuentas pendientes fuera de nuestras fronteras. Anoche quedó demostrado que, mientras se prioricen los intereses comerciales y el cuerpo técnico no encuentre las respuestas tácticas en los momentos clave, el América seguirá sin recuperar su corona más allá de la Liga MX.

La camiseta azulcrema exige mucho más. Hoy, más que buscar culpables, queda claro que hay mucho por corregir para que el América vuelva a ser ese equipo respetado en cualquier cancha del mundo.


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