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Iván Uriel, entre literatura migrante

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* Es politólogo egresado de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla y Maestro en Letras Españolas e Hispanoamericanas por la Universidad de Barcelona

Por Nidia Sánchez Hernández

La vida en rosa Atravesado por la nostalgia, quizá desde la infancia, el escritor, politólogo y documentalista mexicano Iván Uriel Atanacio Medellín, continúa con el mar de presentaciones de su gira literaria, que ha alcanzado más de 1,200 participaciones en los cinco continentes, enlazándose a comunidades migrantes, universidades y embajadas, donde los papeles protagónicos en sus novelas están en el sentido social, la migración y la mujer.

Recordemos que el propio Iván Uriel ha encarnado la migración desde su niñez. El sello personal de este escritor es hacer de cada evento un espacio de reflexión, inclinado siempre hacia lo social, construye proyectos en torno a esta causa que lo ha movido desde que tiene memoria, esmerándose en presentaciones donde rompe esquemas.

Iván Uriel es politólogo egresado de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla y Maestro en Letras Españolas e Hispanoamericanas por la Universidad de Barcelona, España. Es autor de “Días de Paso”, la novela más reciente, a la que le antecede la trilogía “El Surco”, “El Ítamo”, “El Muro”.

Es activista y realizador del documental “Día de descanso”, que le mereció el reconocimiento a “Mejor documental internacional” en el Festival Internacional de Derechos Humanos en Bogotá, Colombia, con este mismo trabajo fue nominado al Premio Guillermo González Camarena por valor testimonial. Responsable del documental “De sueño y lucha”, donde las mujeres son protagonistas abordando el tema sobre derechos laborales en el mundo.

Es responsable del documental “La voz humana”. Estuvo al frente del documental “Tu ciudad, tus derechos” para la Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México; además, “Hitos: Realidad, ideales y utopías”, documental histórico para la Universidad Iberoamericana. Ganador al mérito “Valor iconográfico” de los Premios Pantalla de Cristal.

Siempre en movimiento para compartir sus obras en distintos escenarios, reconocido por su narrativa, el escritor de origen veracruzano Iván Uriel Atanacio Medellín, Premio Aportación a las Letras Mexicanas, en esta entrevista nos abre su entorno sin límites para hacernos partícipes de microhistorias. “La celebración de estas presentaciones, para mí implican una serie de momentos y recuerdos que se agolpan con emoción desde aquel viaje inesperado a la sierra del Estado de Puebla, donde todo comenzó en 2011”.

“La primera aparición de la novela “El Surco”, estaba programada en el Instituto Nacional de Migración en la Ciudad de México, me sentía nervioso, estaba todo dispuesto cuando mi hermano (parte del equipo de trabajo) me comentó que, en la sierra de Puebla, una universidad rural tendría un curso para estudiantes migrantes de distintas regiones de Centroamérica y del sur de México, un mes antes de la presentación oficial”.

“Me adelanté a la editorial, significó un reto estar ante una población de estudiantes migrantes, fue emotivo, recuerdo las reacciones de los jóvenes. El mismo día compartí escenario con la directora y productora de cine que admiro Rebecca Cammisa, quien realizó el documental que fue nominado al Oscar, denominado “El camino a casa” Wich Way Home, y que se presentó junto a la novela “El Surco”, fue un honor, jamás hubiera imaginado compartir con ella y los personajes que me acompañaron.

El primero en comentar la novela fue el maestro Andrés Palma Urata, director de cine italo-chileno, donde además de la palabra, compartimos pan y atole”. “La segunda presentación de la novela “El Surco” fue en la Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México con la maestra Elena Poniatowska, Premio Cervantes, un sueño. A partir de ese momento sentí que mi caminar con la literatura sería también de forma migrante”.

MI RELACIÓN CON EL MAESTRO SERGIO PITOL

“Escribir la primera novela me llevó siete años con el maestro Sergio Pitol, acompañándome. Veía su trayectoria que había viajado por el mundo, o la de mi padre con tanta migración, la de mi familia, y la mía, desde mi desarrollo social, porque viajaba a todos los municipios del país como politólogo, me di cuenta que viajar lleva la palabra y nunca me imaginé que a tantos países.

El sentido de mi escritura surge de la experiencia migrante”. “Pasé muchos años en la técnica narrativa para que las novelas pudieran ser estudiadas como literatura y en programas en el extranjero, eso me llevó a las primeras presentaciones fuera de México.

Ocurrieron en distintas universidades a las que me invitaron, me di cuenta que eran poderosas para estos libros”. LA MIGRACIÓN DE MIS PADRES A UN VIAJE SIN ESPACIO-TIEMPO “Todo me llevó a dedicar desde el primer momento las novelas a mi madre y a mi padre, que se han ido a un viaje sin espacio-tiempo, mueren en un accidente en el que parten juntos, me di cuenta que esa es otra migración y que podía llevar un mensaje de esperanza, aliento. De niño la literatura me ayudó a comprender la migración de papá y mamá, sanar el dolor y la depresión.

La literatura es un bálsamo que viaja a mis conferencias y presentaciones con un mensaje de empatía hacia la migración que son mis primeras novelas (la trilogía), después hacia los derechos humanos y en mis trabajos posteriores”. Regresa el tiempo y exclama: “Comencé como escritor a los nueve años. De niño los cuentos viajaban a través de la adaptación que hacían en Radio Universidad Veracruzana”. Con la sonrisa afable que le caracteriza, añade: “La palabra migra, trasciende, viaja, la palabra no tiene sentido si no hay un sentimiento que la abrigue, y a través del lenguaje hacer del arte un puente, un canal de comunicación, abrazándonos a la distancia, desde pensarnos y sentirnos”.

EL SURCO, ADAPTADA A RADIONOVELA

“Cuando Radio Ultra México estrenó en 2018 la novela “El Surco”, es porque surgió de la presentación de la novela en ese espacio que transmite distintas radionovelas importantes. Mi hermana que es guionista hizo la adaptación de 80 capítulos. El día que se lanzó nos conectaron con varias ciudades de Estados Unidos, para hablar con los radioescuchas, que nos sintonizaban desde sus trabajos, fábricas, restaurantes, desde sus casas.

Guardo el momento en que un taxista de la audiencia nos visitó en cabina para comentar que la radionovela era una forma de sentirse cerca de su familia”. “Lo que atesoro de la audiencia son sus preguntas, sus comentarios, valoro el inmenso regalo del tiempo, encontrarnos a través de la literatura”.

“Me invitaron a Chihuahua para una actividad en el Lago Arareco, por parte del Instituto de Asuntos Indígenas y en el Instituto Nacional de Lenguas Indígenas para presentar en un congreso la novela “El Surco” en el Día Internacional de la Lengua Materna (21 de febrero), el evento tenía primero un recorrido en el tren El Chepe, donde hice una presentación espontánea con los colegas, muchos de ellos activistas.

Llegué al evento donde había más de dos mil asistentes, creo que ha sido la presentación con más público que he tenido de manera presencial, más allá de congresos o ferias de libros, y al terminar, se acercaron investigadores de la Universidad Veracruzana, me invitaron a Xalapa, fue un momento impactante, porque sería la primera vez en presentar la novela en mi ciudad natal, en ese tiempo tenía tres años de gira y gracias a esa relación con la UV es que inicié otra travesía de actividades”.

Primera de dos partes.


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